Al invertir en el extranjero, los inversores deben evaluar sus objetivos financieros, su tolerancia al riesgo y la solidez del proyecto. Para ello, necesitan asesores profesionales con experiencia. Al invertir en valores estadounidenses, los inversores pueden elegir entre dos tipos de profesionales: agentes de bolsa y asesores de inversión registrados (RIA). Según Ana Elisa Bezerra, directora sénior para Europa de LCR Capital Partners, ambos tienen sus ventajas, pero su experiencia, asesoramiento y responsabilidades difieren considerablemente. Los agentes de bolsa conocen bien el panorama de las inversiones, pero perciben comisiones por los proyectos que recomiendan; comisiones que no están obligados a revelar hasta que se complete la transacción y que pueden influir en la dirección que toman los inversores. Los agentes de bolsa se rigen por un «criterio de idoneidad», lo que significa que sus recomendaciones deben ser adecuadas para el cliente, pero no necesariamente en su mejor interés. En cambio, los RIA cobran honorarios independientes de sus recomendaciones, generalmente del 1 % al 2 % de la inversión. Están sujetos a su deber fiduciario para con el cliente, lo que significa que sus recomendaciones deben velar por el interés del cliente, no por el suyo propio. Esto implica que es menos probable que orienten a los inversores hacia proyectos específicos. Bezerra señala casos en los que un agente de bolsa puede ser preferible, pero al evaluar cómo una inversión específica se ajusta a la salud financiera general de un inversor, un asesor de inversiones registrado (RIA) puede ser la mejor opción.
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