El auge de la retórica antiinmigración en Estados Unidos, especialmente en el ámbito político, está impulsando una oleada de inversores brasileños hacia el programa de visas EB-5. Esta mayor demanda se debe en gran medida a la fecha límite de septiembre de 2026, vinculada a la cláusula de derechos adquiridos, que garantiza que las solicitudes presentadas antes de esa fecha se procesarán bajo las normas vigentes. Ante la creciente incertidumbre sobre las futuras políticas migratorias, los inversores se apresuran a asegurar la previsibilidad regulatoria y mitigar el riesgo de posibles cambios, como umbrales de inversión más elevados y requisitos de elegibilidad más estrictos.
Según Marcelo Gorenstein, esta tendencia refleja una mentalidad inversora más sofisticada. Explica que los inversores brasileños ven cada vez más el programa EB-5 no solo como una vía para obtener la residencia en Estados Unidos, sino como una estrategia estructurada que combina la asignación de dólares estadounidenses, el acceso a proyectos EB-5 de alta calidad y beneficios migratorios para sus familias. Asimismo, destaca que el atractivo del programa se mantiene fuerte independientemente del entorno político, dado su papel fundamental en la financiación de la economía estadounidense.